La historia de una pareja junto con su hija, quienes deciden vivir la vida sin causar impacto ambiental. Sólo consumian alimentos que se cultivaran cerca a su vivienda, se transportaban en bicicletas, patines o vehículos que no produjeran CO2, dejaron a un lado las bolsas plasticas, desechables y así otros productos que causaran algún tipo de prejuicio al planeta.
Esta experiencia, por la que decidió pasar la familia Beavan, por un lado me resulta atractivo y por otro, tan complejo, que pienso que mejor es nisiquiera intentarlo, pues en la ciudad donde vivo, sería tan incómodo dormir sin aire acondicionado o sin ábanico, ya que las temperaturas son bastante altas.
Sin embargo, no quedaría mal tomar en cuenta productos que causen impacto ambiental y evitar al máximo su consumo, por ejemplo, los niños que aún están en la etapa de usar pañales desechables, para su comodidad y para contribuir con la protección de nuestro planeta, podríamos hacer uso de pañales de tela. Esto no debe resultar difícil, pues hace algunos años era "normal" para todos, por cierto, es más sano para los bebés.
En conclusión, todos deberíamos caer en cuenta con qué estamos dañando nuestro planeta y minimizar el uso de estos, pues también sé que dejarlos totalmente a un lado, sería adaptarnos a un nuevo modelo de vida que podría significar para algunos, un paso atrás en el "DESARROLLO". Aunque a veces este "DESARROLLO", signifique atentar contra nosotros mismos.
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